Se desata la GUERRA contra autocaravanas y furgonetas camper.

El turismo itinerante de autocaravanas y furgonetas camper está de moda y con ello algunas polémicas que siempre hubo salen de nuevo a la luz con fuerza.

Parte del turismo tradicional y algunos ayuntamientos persiguen a usuarios de vehículos vivienda y les acusan de aspectos como: ir al margen de la ley al pasar la noche en cualquier lugar en vez de en lugares preparados para ello, ser un lastre para la economía al gastar poco dinero, comportarse de forma incívica apropiándose y ensuciando el espacio público, y recientemente, ser un peligro para la sanidad al exponerse a contagios por covid-19 con los campamentos que forman.

Pero… ¿Qué hay de cierto en todo esto? ¿Son verdad esas afirmaciones?

Parece que hay mucha confusión al respecto y algunas declaraciones y noticias en medios de comunicación alimentan esa confusión y esa «guerra» contra el turismo itinerante, así que como usuario de un vehículo vivienda pero también de hoteles, casas rurales, campings y albergues voy a hacer ciertas aclaraciones.

¿A qué se debe el «boom» de autocaravanas y furgonetas camper?

Principalmente a 5 factores:

  • Permiten viajar de un modo diferente. A cada persona le gusta viajar de un modo y las autocaravanas y furgonetas camper son perfectas para quienes desean viajar improvisando y sin necesidad de tener todo planeado. No hace falta depender de reservas ni de horarios, estás de viaje y donde te caiga la noche o donde hayas encontrado unas vistas bonitas aparcas y duermes. Es decir que de algún modo tienes más «libertad» (renunciando eso sí a ciertas comodidades dadas las limitaciones de este tipo de vehículos.)
  • Se abre la oportunidad de viajar para más personas. Viajar en autocaravana o furgoneta camper puede ser tan caro o tan barato como desees, y esa posibilidad de viajar de un modo más económico permite viajar a aquellas personas que al tener un poder adquisitivo más bajo no pueden pagar un viaje tradicional.
  • Vivir en este tipo de vehículos suele ser más barato que vivir en una casa. Con el precio de la vivienda cada vez más elevado y el mercado laboral cada vez más precario, aumenta el número de personas que optan por vivir en furgonetas o autocaravanas para así poder llegar a fin de mes más fácilmente. (Esto por ejemplo se ve frecuentemente en lugares como Ibiza, donde el turismo internacional eleva tanto el coste de los alquileres que las personas locales muchas veces no tienen acceso a una vivienda digna.)
  • Es fácil huir de las masificaciones. El turismo de masas va perdiendo fuerza, cada vez más personas buscan viajar de un modo más tranquilo y alejado de las masificaciones para estar más en contacto con la naturaleza y las zonas rurales. Con un vehículo vivienda si un lugar está lleno de gente solo tienes que marcharte a otro lugar.
  • Muchas personas consideran que es un modo de viajar más seguro frente al covid-19. El turismo itinerante ya estaba de moda por las cuatro razones antes vistas, pero el verdadero «boom» ha pegado a raíz del covid-19. Dada la facilidad mencionada para huir de las masificaciones, muchas personas han visto en las autocaravanas y furgonetas camper la oportunidad de viajar estando más aisladas para evitar infeciones.

¿Es legal dormir con una autocaravana o furgoneta camper en cualquier lugar?

En general sí mientras estés «aparcado», lo que no es legal es estar «acampado». Vamos a explicar bien todo esto:

En España la normativa a aplicar es la indicada en la Instrucción 08/V-74 de la DGT, que al final de su apartado 3.1 dice así:

“… por lo que esta Dirección General de Tráfico considera que mientras un vehículo cualquiera está correctamente estacionado, sin sobrepasar las marcas viales de delimitación de la zona de estacionamiento, ni la limitación temporal del mismo, si la hubiere, no es relevante el hecho de que sus ocupantes se encuentren en el interior del mismo y la autocaravana no es una excepción, bastando con que la actividad que pueda desarrollarse en su interior no trascienda al exterior mediante el despliegue de elementos que desborden el perímetro del vehículo tales como tenderetes, toldos, dispositivos de nivelación, soportes de estabilización, etc.”

Además el documento GT-53 sobre «la movilidad en autocaravana» dice en su página 20:

«Se suele considerar que una autocaravana está aparcada y no acampada cuando:

1 Sólo está en contacto con el suelo a través de las ruedas (no están bajadas las patas estabilizadoras ni cualquier otro artilugio). En determinados casos, como cuando el aparcamiento está situado en pendiente o con una inclinación lateral pronunciada, los calzos en las ruedas pueden estar justificados para mejorar la seguridad del vehículo.

2 No ocupa más espacio que el de la autocaravana cerrada, es decir, no hay ventanas abiertas (ventanas batientes o proyectables, que pueden invadir un espacio mayor que el perímetro del vehículo), sillas, mesas, toldos extendidos, etc.

3 No se produce ninguna emisión de ningún tipo de fluido, contaminante o no, salvo las propias de la combustión del motor a través del tubo de escape, o se lleven a cabo conductas incívicas y/o insalubres como el vaciado de aguas en la vía pública. No emite ruidos molestos como, por ejemplo, la puesta en marcha de un generador de electricidad en horario propio de descanso o durante el día en períodos excesivamente largos.

Debe aclararse que las competencias autonómicas entran en acción cuando la autocaravana está acampada, ya que cuando está estacionada correctamente son las leyes de tráfico o las normativas municipales las que son aplicables.»

Por otra parte a la instrucción 08/V-74 y al documento GT-53 hay que añadir la Ley de costas y la Ley de espacios naturales protegidos, las cuáles pueden restringen el estacionamiento de vehículos, ¡pero ojo! de vehículos en general, no de furgonetas camper o autocaravanas.

En conclusión: dentro de un vehículo puedes hacer lo que quieras siempre y cuándo estés debidamente estacionado y no acampado. Entonces, ¿Cuál es el problema?

Por una parte hay falta de información. Estas leyes no se conocen bien y muchas veces vemos titulares y noticias que hablan de denuncias, dan entender que dormir en un vehículo de este tipo es ilegal a no ser que se haga en un área de autocaravanas o un camping, eso es falso, y lo que suele haber detrás de esas denuncias son usuarios que no estaban debidamente aparcados, sino que estaban acampando o que se encontraban incumpliendo la Ley de Costas o la restricción de algún espacio natural.

Por otra parte hay comunidades y ayuntamientos que sacan sus propias normativas, prohibiendo pasar la noche en vehículos vivienda o incluso prohibiendo estacionarlos en determinadas zonas y colocando carteles de «prohibido autocaravanas». Aquí es donde surge el verdadero conflicto. Teniendo en cuenta las normativas antes vistas ¿Es esto posible?

No, no lo es. Como también se indica en la Instrucción 08/V-74 «es indiscutible que la exclusión de determinados usuarios debe ser necesariamente motivada y fundamentada en razones objetivas como pueden ser las dimensiones exteriores de un vehículos o su masa máxima autorizada, pero no por su criterio de construcción o utilización ni por razones subjetivas como pueden ser los posibles comportamientos incívicos de algunos usuarios tales como ruidos nocturnos, vertido de basura o de aguas usadas a la vía pública, monopolización del espacio público mediante la colocación de estructuras y enseres u otras situaciones de abuso contra las cuales las autoridades locales disponen de herramientas legales eficaces que deben ser utilizadas de forma no discriminatoria contra todos los infractores, ya sean usuarios de autocaravanas o de cualquier otro tipo de vehículo.»

Es decir, que se pueden poner restricciones a un vehículo por su tamaño o peso, pero no por ser una autocaravana o una furgoneta camper, y se puede denunciar a usuarios por comportamientos incívicos o por estar acampados, pero no por el simple hecho de ser usuarios de vehículos vivienda.

A raíz de todo esto la DGT hizo una carta insistiendo en que «la instrucción 08/V-74 es de aplicación en todo el territorio nacional y debe ser tenida en cuenta por las entidades locales», pero a pesar de ello algunas comunidades y ayuntamientos siguen saltándose la normativa nacional y denunciando a usuarios de vehículos vivienda que se encuentran debidamente aparcados. (Esto es lo que más indigna a furgoneteros y autocaravanistas, los cuales muchas veces se ven obligados a recurrir este tipo de multas.)

Por último, creo que otra de las confusiones viene del uso del término «pernoctar». Desde el colectivo furgonetero y autocaravanista muchas veces se usa el término para justificar que si estás «pernoctando» no estás haciendo nada ilegal, mientras que los que «persiguen» el turismo itinerante usan el término para criticar la «pernocta» fuera de lugares establecidos para ello como algo ilegal. Sin embargo «pernoctar» simplemente significa «pasar la noche» y a nivel legal no es transcendental, la ley siempre habla de estar «estacionado» o «acampado» y estos son los dos términos que se deben tener en cuenta para evitar confusiones y respetar la ley.

Por tanto, las acusaciones que dan a entender que furgoneteros y autocaravanistas incumplen la ley cuando no duermen en lugares preparados para tal propósito (como campings o áreas de autocaravanas) están fuera de lugar.

¿Perjudica a la economía este tipo de turismo «barato»?

Es cierto que viajar en autocaravana o furgoneta camper tiene ciertas ventajas como no necesitar pagar un alojamiento para dormir o no necesitar pagar un restaurante para comer, pero ¿realmente es esto un lastre para la economía y para los lugares a los que acuden furgoneteros y autocaravanistas?

Supongo que esta pregunta solo podría responderla un economista, pero voy a dar mi opinión.

Lo primero es recordar que quien elige este tipo de turismo normalmente no lo hace porque sea más económico, sino porque permite viajar de un modo diferente. Es otro concepto. No tiene que ver con el dinero, sino con la forma de viajar.

Lo segundo, es que viajar en una atucaravana o furgoneta camper no implica gastarse menos dinero que viajar reservando alojamientos. Viajar más barato con un vehículo vivienda es una opción, pero no es la norma. Puedes viajar de forma tradicional buscando el alojamiento y los establecimientos de comida más baratos y sin gastar dinero en nada más, y por el contrario puedes viajar en furgoneta camper o autocaravana sin gastarte dinero en un alojamiento pero yendo todos los días a restaurantes caros, pagando peajes en las autopistas, visitando muchos museos, contratando muchas actividades de turismo activo, participando en el comercio local y comprando todo tipo de souvenirs para la familia.

Vale, entonces viajar en autocaravana o furgoneta camper no implica gastarse menos dinero, ¿Pero qué pasa con aquellos usuarios de vehículos vivienda que si viajan de forma más barata? ¿Son una carga económica al hacer uso de servicios y espacios públicos pero no gastar apenas dinero?

Por muy barato que quiera viajar una persona en furgoneta camper o autocaravana sigue contribuyendo en la economía. Para empezar contribuye con los negocios de alquiler o venta de este tipo de vehículos (o con los vendedores de equipamiento en el caso de personas que deciden camperizar ellas mismas sus furgonetas.) Para continuar paga impuestos y tasas como la ITV y el impuesto de circulación. También contribuye con las aseguradoras (de vehículos y en algunos casos también de viajes) y con los talleres de reparación (ya sea en su localidad o estando de viaje cuando hay emergencias). Y para terminar, estando en ruta contribuye como mínimo con las gasolineras y con los supermercados locales.

En conclusión, viajando en furgoneta camper o autocaravana de un modo económico se sigue contribuyendo en la economía tanto global como local, lo que sucede es que el dinero va más repartido en pequeñas dosis de diferentes negocios, frente a por ejemplo el clásico turismo de hotel y pulserita con todos los gastos pagados, en el que todo el dinero va para el mismo negocio.

He hablado un poco de los dos casos extremos, el furgonetero o autocaravanista que se deja mucho dinero, y el que gasta poco, pero vamos a hablar de el usuario medio, que es el más frecuente.

El usuario medio de vehículos vivienda lo que busca es distribuir el presupuesto para un viaje de forma diferente. En vez de invertir el mayor porcentaje del presupuesto en alojamientos y restaurantes, lo invierte bien en hacer más cosas durante el número de días del que dispone para viajar (visitar más museos, contratar más actividades de turismo activo, etc.), o bien en viajar durante más días (sigue haciendo actividades, visitando museos y yendo a restaurantes, pero lo alterna con días más austeros de forma que puede alargar el tiempo de viaje.)

Como resumen de todo esto vemos que en mayor o menor medida todos los usuarios de furgonetas camper y autocaravanas contribuyen con la economía, y además lo hacen de un modo en que reparten el dinero entre más negocios, así que no parece que tenga mucho sentido pensar que este tipo de turismo sea una carga.

Si aún quedan dudas al respecto podemos enfocarlo de otro modo. Supongamos que una persona a lo largo de un año tiene un presupuesto de 1.000 euros para viajar. El dinero que esa persona se va a dejar en el sector turismo son 1.000 euros, viaje de un modo u otro son 1.000 euros.

A pesar de ello surgen dos preguntas. ¿Realmente es importante cómo y cuánto dinero decide gastar una persona en su tiempo libre? ¿No es discriminatorio hacia las personas menos pudientes pretender que todo el mundo viaje gastando grandes cantidades?

¿Qué sucede con la «mala imagen» que dan furgoneteros y autocaravanistas?

Se acusa a los usuarios de autocaravanas y furgonetas camper de apropiarse del espacio público, ensuciarlo, cometer actos incívicos y dañar el medio ambiente con basura o vertidos de aguas sucias etc. pero… ¿Qué hay de cierto en todo esto? ¿Es así?

En este caso pagan justos por pecadores. Es cierto que hay usuarios que cometen este tipo de actos, pero suele ser una minoría. El problema es que esa minoría llama más la atención que el resto y por ello el gremio se ve perjudicado, pero no se puede meter a todos los usuarios de furgonetas camper y autocaravanas en el mismo saco.

Ante usuarios con este tipo de comportamientos incívicos es sencillo: que la ley actúe. Como ya hemos visto, verter residuos, invadir el espacio con mesas, sillas, elementos para protegerse del sol,… se considera acampada y por tanto ilegal, así que la ley puede actuar. Eso si, debe actuar para todos por igual y no de forma discriminatoria hacia usuarios de vehículos vivienda ya que ese tipo de actos también los puede cometer un usuario de un turismo o simplemente un viandante. Es decir, que lo que debe «perseguirse» no es un colectivo, sino los malos comportamientos.

De todos modos aquí se abre un debate ¿Debería cambiar lo que se considera un mal comportamiento? ¿Debería haber más permisividad con la acampada y el turismo itinerante? ¿Debería regularse de otro modo? Por ejemplo ¿Qué mal hace un usuario que en un lugar en el que no molesta a nadie simplemente saca una mesa y unas sillas para comer al aire libre y luego vuelve a guardar todo en su vehículo? Respecto a esto hay opiniones de todo tipo, unos consideran que debe haber más permisividad, otros que la ley está bien como está, y otros que la ley debe endurecerse.

En cuanto al tema del aseo, si no estás familiarizado con el turismo itinerante quizá pienses, «pero… ¿los usuarios de vehículos vivienda cómo se duchan? ¿dónde hacen sus necesidades? ¿Qué hacen luego con el agua sucia?» Lo explico:

Las autocaravanas siempre están preparadas con ducha, wc y depósitos para almacenar las aguas sucias. Lo único que deben hacer sus usuarios es ir a vaciar esos depósitos cada cierto tiempo en lugares apropiados para ello como áreas de autocaravanas o campings. En cuanto a las furgonetas, pueden estar tan bien equipadas como las autocaravanas o por el contrario pueden incluso no tener ni ducha ni baño, ¿Cómo hacen sus usuarios en este segundo caso? Normalmente hacen uso de duchas y baños públicos (en gasolineras, supermercados, playas,…) ó acuden al campo. Y aquí se abre un nuevo debate.

¿Qué sucede con los usuarios de furgonetas que se duchan o hacen sus necesidades en medio del campo? ¿Es esto tan dañino para el medio ambiente como parece?

Al igual que antes supongo que esta pregunta solo podría responderla un técnico en medio ambiente, pero voy a dar mi opinión.

Los furgoneteros que acuden al campo suelen hacerlo ya que les gusta la naturaleza y por tanto suelen ser muy respetuosos con el medio ambiente. Si hacen sus necesidades suelen llevar a cabo buenas prácticas como cavar un hoyo antes y llevarse luego el papel que hayan usado, y si se duchan suelen hacerlo utilizando jabones biodegradables que dañan menos el medio ambiente. Además para este tipo de actos suelen buscar sitios muy apartados en los que no molestar a nadie y no suelen repetir reiteradamente en el mismo lugar para evitar degradar la zona. Lo que intentan es que al marcharse del lugar parezca que nadie ha estado allí. Así que teniendo en cuenta esto y que es un número reducido de personas el que viaja de este modo, no, no creo que sea tan dañino para el medio ambiente como parece, pero eso no es todo, ducharte o hacer tus necesidades en una casa, hotel, camping o cualquier lugar tradicional puede ser mucho más perjudicial ya que en gran cantidad de poblaciones de España las aguas residuales no se depuran y acaban en ríos y mares. (De hecho la mayor sanción de la Unión Europea a España ha sido precisamente por este motivo. España debe 32,7 millones de euros a Europa por no depurar sus aguas debidamente.)

En conclusión: el comportamiento de los usuarios no depende de su tipo de vehículo sino de su educación y respeto hacia el resto de usuarios, hacia el espacio público y hacia el medio ambiente.

Frente al Covid-19 ¿Hay más riesgo de contagio viajando en vehículos vivienda?

Ha habido algunas declaraciones polémicas afirmando que el turismo itinerante es un peligro para la sanidad publica, alegan un alto riesgo de contagio en los «campamentos» que forman usuarios de furgonetas camper y autocaravanas. ¿Qué hay de realidad en todo esto?

Lo primero es recordar que la gran mayoría de usuarios de furgonetas camper y autocaravanas precisamente lo que buscan es huir de las masificaciones y las aglomeraciones, así que normalmente no pretenden formar «campamentos». Lo segundo es recordar que «campamentos» no se pueden formar, y si se forman la ley puede actuar sin ningún problema ya que estar «acampado» es ilegal.

Vale, pero ¿y que sucede con esa parte de usuarios de vehículos vivienda que sí están legalmente estacionados junto a más usuarios? ¿Son un peligro para la sanidad? Aquí sucede como con tantas otras cosas relacionadas con el Covid, la responsabilidad propia es la que manda. El peligro no reside en las personas que tienen un determinado tipo de vehículo, sino en las personas que actúan con irresponsabilidad y sin respeto por la salud de otros.

En resumen, habría que consultar con un epidemiólogo, pero no parece que el turismo itinerante suponga más peligro para la propagación de enfermedades, sino más bien todo lo contrario ya que se puede viajar de forma aislada y precisamente por eso ha pegado un «boom» el sector.

¿Por qué tanta polémica?

Hemos visto que dormir en un vehículo vivienda es legal, viajando en este tipo de vehículos se contribuye con diferentes negocios, la mayoría de sus usuarios son muy respetuosos con el medio ambiente, muchos buscan viajar a zonas rurales de las que necesitan visitantes que lleven vida y muevan el pequeño comercio local, y además este tipo de turismo es un método seguro para viajar hoy en día frente al Covid-19. Entonces, ¿cuál es el problema? ¿A qué se debe tanta polémica?

Aparentemente muchas de las acusaciones hacia el turismo itinerante se dan por parte del turismo más tradicional y de campings, que son los grandes perjudicados. Es cierto que la proliferación de los vehículos vivienda afecta a campings, hoteles, alojamientos rurales, etc. pero… ¿Realmente es necesario hacer falsas acusaciones para denigrar a un colectivo en beneficio propio? ¿no hay lugar para todos? ¿no es posible que convivan conjuntamente los diferentes tipos de turismo? ¿No deberíamos tener más en cuenta el turismo itinerante y adaptarnos a él en vista de que hay un alta demanda?

Otra parte de las acusaciones se dan por parte de aquellas comunidades o localidades que en contra de la Ley Nacional sacan normativas propias para perseguir a este tipo de usuarios. ¿Por qué hacen esto? Aparentemente hay tres motivos principales: Falta de información sobre los beneficios del turismo itinerante, presiones por parte del turismo tradicional que busca su propio interés, y evitar la aglomeración de este tipo de vehículos en determinados lugares.

Mientras tanto, el colectivo furgonetero y autocaravanista (cada vez más cansado de esta situación) empieza a tomar iniciativas para defender sus derechos y reclama principalmente: que no se hagan difamaciones, que ayuntamientos y comunidades respeten la Ley Nacional sobre el estacionamiento de vehículos, que se apueste por este tipo de turismo cada vez más en auge, y que si se desean evitar aglomeraciones se construyan más áreas de autocaravanas dado que en España no llegamos a 1.000 frente a casi 5.000 en Alemania y más de 6.000 en Francia.

Si por el contrario este tipo de turismo cada vez es más perseguido parece que sus usuarios lo tienen claro, no van a optar por alojarse en campings u hoteles a la fuerza, sino que se marcharán con sus furgonetas camper y autocaravanas a las localidad, comunidades o países en que sean bien recibidos.

Por último no olvidemos que por mucho que crezca el turismo itinerante el turismo tradicional nunca morirá. Por una parte no todo el mundo está dispuesto a renunciar a las comodidades de las que se carece en un vehículo vivienda, y por otra muchos furgoneteros y autocaravanistas seguirán acudiendo a campings dadas las facilidades que estos brindan.

En resumen: hay lugar para todos, todos podemos convivir juntos, el dónde dormir debe ser una elección propia en vez de una imposición, y si algo ha demostrado la crisis del Covid es que un país no puede vivir simplemente de un tipo de turismo. Lo que hace falta ahora es adaptarse a la demanda de la sociedad.

Dicho esto se agradece la difusión de esta información y si puedes hacerla llegar a administraciones y a prensa mucho mejor.

Un saludo.

Gonzalo.